UN ESCRITO SACERDOTAL QUE SE VOLVIO FAMOSO EN TODO EL MUNDO


Espíritu Santo

El Sacerdote español llamado Sedulio, escribió en el año 430 unas frases que se encuentran hoy al principio de las Misas de la Santísima Virgen en todos los misales del mundo.
Dicen así:


La Virgen Santa Maria. Madre de Dios (1)


ORACION A LA MADRE Y VIRGEN:

"Salve, Madre Santa, Virgen Madre del Rey que gobierna Cielo y Tierra; tú que has dado a luz al que sostiene en su mano el Universo y cuyo Reino no tendrá fin.

Tú la única que tienes al mismo tiempo la alegría de ser Madre y el honor de ser Virgen. Antes de ti no ha existido mujer que te sea semejante en grandeza; y después de ti no habrá jamás otra igual.

Tú eres la sola y única mujer que ha agradado total y plenamente a Cristo."




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La Madre de Dios con el Niño Jesus en brazos (2)

¿PORQUE MARIA ES MADRE DE DIOS?

En el año 431 se celebró el Efeso el Concilio o reunión de todos los Obispos y declaró solemnemente que María es Madre de Dios, y que quien diga lo contrario queda fuera de la Iglesia. Esto iba contra un hereje llamado Nestorio que se había atrevido a afirmar que María no era Madre de Dios.

El Obispo mas famoso de aquel tiempo y que obtuvo que se reuniera el Concilio de Efeso y que declarara como verdad de fe que María si era la Madre de Dios, se llamaba San Cirilo de Alejandría. El era la mas alta autoridad religiosa del Oriente y un verdadero apasionado por la devoción a la Virgen Santísima.

En los tiempos de aquel Concilio, San Cirilo dirigió una carta a los monjes, en la cual dice:

"Me asombra que todavía haya gente que se haga esta pregunta: ¿debe o no llamarse a la Virgen María Madre de Dios? Pero si nuestro Señor Jesucristo es Dios, ¿Cómo -la Virgen que lo ha traído al mundo- no va a ser Madre de Dios? El famosísimo patriarca y defensor de la verdad, San Atanasio, en sus escritos nombra varias veces a la Virgen con el título: "Madre de Dios", y ya sabemos que este gran hombre no escribió nunca nada que no fuera totalmente conforme a las Sagradas Escrituras.

Algunos preguntan: "Pero ¿es que la Virgen es Madre de la Divinidad?". La Divinidad existe desde siempre y nunca ha tenido principio, pero María es Madre de uno que es a la vez hombre y Dios, y por lo tanto, ella es Madre de Dios. Porque ya sabemos que la madre no forma el alma del niño; sino solo su cuerpo, y sin embargo, la llamamos madre de toda la persona y no solo del cuerpo. Así, Isabel solamente formó el cuerpo de Juan Bautista y no su alma y, sin embargo, la llamamos madre de Juan Bautista y no solo madre de su cuerpo. Así María. Ella no formó a la Divinidad, pero es madre de uno que es a la vez hombre y Dios, y por eso la llamamos Madre de Dios".

Cuando el Concilio de Efeso declaró que María sí es Madre de Dios, San Cirilo de Alejandría exclamó gozoso delante de todos:


"Te saludamos, oh María, Madre de Dios, verdadero tesoro de todo el Universo, antorcha que jamás se apagará, templo que nunca será destruido, sitio de refugio para todos los desamparados, por quien ha venido al mundo el que es Bendito por los siglos. Por ti la Trinidad ha recibido más gloria en la Tierra; por ti la Cruz nos ha salvado; por ti los Cielos se estremecen de alegría y los demonios son puestos en fuga; el Enemigo del alma es lanzado al abismo y nosotros, débiles creaturas, somos elevados al puesto de honor".

Y escribiendo luego a los monjes les dice emocionado San Cirilo: "No se puede imaginar la alegría de este pueblo fervoroso cuando supo que el Concilio había declarado que María sí es Madre de Dios y que los que no aceptan esta verdad quedan fuera de la Iglesia. Toda la población permaneció desde el amanecer hasta la noche junto a la iglesia de la Madre de Dios donde estábamos reunidos los 200 Obispos del mundo.

Y cuando supieron la declaración del Concilio, empezaron a gritar y a cantar, y con antorchas encendidas nos acompañaron hasta nuestras casas, y por el camino iban quemando incienso.

Alabemos con nuestros himnos a María, Madre de Dios y a su Hijo Jesucristo, a quien sea todo el honor y toda la gloria, por los siglos de los siglos".




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La Inmaculada Virgen Maria, puerta del Cielo (3)

LAS BELLAS EXPERIENCIAS DE QUIENES LE REZAN A LA VIRGEN

San Efrén (muerto el año 373), nació en Mesopotamia. Es el primer Poeta de la Virgen. San Efrén es muy popular, siempre actual, porque supo descubrir la acción tan benéfica que ejerce la Madre de Cristo en nosotros, sus devotos. Canta en sus versos las bellas experiencias de quienesle rezan a la Virgen Santa. Este altísimo Poeta le canta así a la Madre Celestial ya en aquel siglo lejano:

"Tú eres la mas pura en el alma y en el cuerpo. Tú sobrepasas en castidad, en pureza y en virginidad a todas las creaturas. Tú eres la morada o Sagrario de la Gracia del Espíritu Santo. Sobrepasas aun a los seres angélicos en pureza y santidad.

Heme aquí que yo, manchado en mi alma y en mi cuerpo por los vicios de mi vida impura y llena de pecado, me postro ante ti. Purifica mi espíritu de sus pasiones, santifica y dirige mis pensamientos errantes y ciegos.

Dirige y domina mis sentidos; líbrame de la detestable e infame tiranía de las inclinaciones y pasiones impuras, que tú anules en mí el poderío del pecado, y concedas la sabiduría y la prudencia a mi espíritu en tinieblas, para que me corrija de mis faltas y de mis caídas, y así, libre de las tinieblas del pecado, sea digno de glorificarte, de cantarte libremente a ti que eres la verdadera Madre del que es la Luz Verdadera de este mundo: Cristo, Dios nuestro, pues con El y por El, tu serás bendecida y glorificada por las creaturas visibles e invisibles, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén".

San Efrén compuso ya en el año 333, en verso, una lista de los más bellos Títulos que los cristianos han reconocido en la Madre Santísima.
El descubre que la bondad de Dios entiende bien la necesidad que tiene nuestro corazón de encontrar en la vida espiritual una madre, así como la que tuvimos en la vida material.

Sabe que el Salvador es tambien Juez, mientrsa que Maria es sólo misericordia, y por tanto, nos atrae con gran esperanza de salvación.
Estos son los Títulos que San Efrén recogió de lo que pensaba de la Virgen Maria la gente de los primeros siglos:

"Señora Nuestra Santísima, Madre de Dios, llena de Gracia: tú eres la gloria de nuestra naturaleza humana, el canal por donde nos llegan los regalos de Dios, el ser más poderoso que existe, después de la Santísima Trinidad; la mediadora de todos nosotros ante el Mediador que es Cristo; tú eres el puente misterioso que une la Tierra con el Cielo, eres la llave que nos abre las puertas del Paraíso; nuestra abogada, nuestra intercesora.

Tú eres la Madre de Aquel que es el Ser más Misericordioso y mas Bueno. Has que nuestra alma llegue a ser digna de estar un día a la derecha de tu único Hijo Jesucristo. Amén".




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Nuestra Señora la Virgen de la Medalla Milagrosa (4)

San Ambrosio es uno de los Santos más famosos de la antigüedad. Gran psicólogo, es uno de los escritores más originales e influyentes de la Iglesia. Era Gobernador de la gran Ciudad de Milán, cuando por aclamación del pueblo fue elegido Obispo de esa misma Ciudad. En el año 377 escrcibe a su hermana, religiosa en Roma, lo que se ha llamado "El retrato de la Virgen, escrito por San Ambrosio".

Dice así:

"¿Quién mas noble que la Madre de Dios? ¿Quién mas esplendorosa que aquella a quien ha elegido por madre el que es el Esplendor Eterno? ¿Quién mas casta que la madre que ha traído a su Hijo al mundo permaneciendo Virgen?

Ella era Virgen pura no sólo en el cuerpo, sino también en el espíritu. A ella nunca ningún pecado consiguió manchar su pureza; era humilde de corazón; reflexiva en sus resoluciones; prudente; discreta en palabras; ávida de leer y de oír la Palabra de Dios; no ponía su esperanza en las riquezas sino en la Oración y en los favores que Dios concede a quienes ayudan a los pobres; aplicada al trabajo; tomaba por juez de su alma no lo que opinaban los demás, sino lo que opinaba Dios; no trató nunca mal a nadie; era amable con todos; llena de respeto por los ancianos, sin envidia con los de su edad; modesta, razonable, amaba la virtud.

Jamás ofendió a sus padres ni siquiera en su actitud. Nadie la veía en desacuerdo con sus parientes. No rechazaba al humilde, ni se burlaba del débil, ni evitaba al miserable. Solamente asistía a aquellas reuniones a las que le aconsejaba asistir la caridad, y en las cuales no tuviera ningún peligro su modestia y castidad.

Jamás nadie vio dureza en su mirada, ni una falta de medida en sus palabras, ni una imprudencia en sus actos. No demostraba contrariedad en sus gestos ni insolencia en su voz; su actitud exterior era la imagen de la santidad de su alma: *El rostro descubre lo que se lleva en el alma*. El rostro de la Virgen era el retrato de su alma santísima".

Aunque era Madre del Señor, sin embargo, se dedicaba constantemente a aprender mandatos de Dios en la Sagrada Escritura. Ella, que había traido al mundo al Hijo de Dios, se dedicaba sin desfallecer a conocer cuál era la Voluntad de Dios.

María es modelo de la virginidad. La vida de la Virgen debe ser un ejemplo para todos. Si queremos obtener sus privilegios, procuremos imitarla en sus ejemplos ¡Cuántas virtudes resplandecen en una sola Virgen! Es la pureza perfecta. Es la fe inquebrantable. Modelo de devoción. En su hogar una hija obediente; en la asamblea una ayuda del sacerdote; siempre y en todo una Madre con todos.

Ella toma bajo su cuidado las personas que quieren conservar la virginidad y repite las palabras de su Hijo: "Padre Santo: he aquí que no se ha perdido ninguna persona de las que me has confiado. Yo las he preservado en tu Nombre. No se podían salvar por sí solas, pero ellas me han conocido y yo me he manifestado a ellas".

Cuántos aplausos de alegría de los Angeles al ver que María toma el tamboril y conduce los corazones de las personas que quieren permanecer vírgenes y darán gracias por haber podido atravesar el mar del mundo sin zozobrar en sus remolinos. Y guiados por ella, viajaremos por la vida cantando jubilosos: "Llegaré al altar, al altar de Dios, el gozo de mi juventud. Le ofreceré sacrificios de alabanza, porque El fue mi salvación. Amén". (Fuente: De Virginibus. Pie Recamey. "Los mejores textos acerca de la Virgen María"". p. 77).




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EL RETRATO DE LA VIRGEN MARIA HECHO POR SAN AMBROSIO.doc
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Maria Reyna del Paraiso, Madre de Dios con Angeles y flores (5)




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Gracias a la Sabiduria, se enderezaron los pasos de los mortales (Sab.9,18)